033

10 CONSEJOS PARA DEJAR DE PROCRASTINAR.

¿Eres tú una de esas personas que deja para mañana lo que podría hacer hoy? Es muy posible que sí, porque postergar o procrastinar, como lo llamamos ahora, es algo muy muy común.

El hecho de procrastinar en sí, no es  malsano. El problema vendría si al postergar te invadiera un sentimiento de culpabilidad y ansiedad y empezaras a decirte cosas del tipo soy un desastre, nunca termino nada, no valgo para esto u lo otro..y al finas no sólo no haces la tarea sino que además te sientes peor que si la hubieras hecho.

Hay varias cosas detrás del hecho de procrastinar, pero donde verdaderamente se sustenta esta práctica es en la creencia de que tenemos tiempo. De que el tiempo es infinito. Y no es así. Y lo irónico es que cuanto menos cosas hacemos, más lento parece pasar el tiempo y más creemos tener. Por eso la gente ocupara es la que más cosas lleva a cabo.

Se habla mucho de efectividad y de hacer las cosas en el terreno profesional, que más adelante hablaré de él, pero también hay procrastinación en la vida. El vivir en la inercia. El evadirse de los problemas para no enfrentarlos creyendo que el tiempo los solucionará. Pero resulta que las cosas, no se solucionan solas nunca. Puede que cambien, pero nunca mejoran. Si tu vida es mejor que antes es porque tú has hecho algo constructivo para que así sea.

Como te he comentado antes, detrás de la procrastinación hay una causa, un miedo que la procastinación hace que no enfrentes. Por lo tanto, la procastinación encierra una intención positiva.  Dicho de otra forma, procrastinando estás evitando algo que te resulta incómodo, doloroso o difícil de gestionar. De ahí la intención positiva, porque te está protegiendo de ese sufrimiento.  Por ejemplo, una persona que sea muy introvertida y la llaman para dar una charla acerca de su especialidad. Ella es buena en lo que hace pero hablar en público le da miedo, se pone nerviosa… ¿Qué le pasa?. Tiene que preparar la charla, la presentación, ensayarla…y todo eso lo procrastina. Porque imaginarse hablando en público le genera cierta ansiedad, se siente insegura…y procrastinando evita sentirse así. Evita sentir miedo. ¿Cuál es la intención positiva? Quiero que te sientas segura. Quiero que estés tranquila.  Y esa tranqulidad y esa seguridad se la aporta ponerse  aplanchar ropa, que es una actividad que controla y nadie le ve.

¿Qué causas y miedos se esconden detrás del no hacer nada?

Reconocerlos es el primer paso hacia la solución.

  • El agobio/ no sentirse capaz: Cuando llevas a cabo algo que no te gusta mucho, o no se te da todo lo bien que te gustaría, no tienes demasiada soltura…te agobias, piensas en todo lo que todavía queda por hacer, y ya no ves la posibilidad de llevar a cabo la tarea. Hay personas que también se agobian ante tareas grandes que no pueden terminar en un día, esa carencia de sensación de logro, de no sentirse lo suficientemente capaces,  les hace desmotivarse y ponerse a hacer cosas más sencillas y que requieran menos tiempo, y que por lo tanto resulta más gratificante.
  • La perfección: Muchas veces, el ser muy perfeccionista y exigente con nosotras mismas, ejerce una presión que lejos de conducirnos a una mejor realización de la tarea, nos paraliza y conduce a la inactividad. Sólo podemos hacer las cosas si salen perfectas, pero como la perfección no existe, siempre nos parecerán mejorables, y al final no hacemos nada. Podría estar relacionado con un síndrome del impostor y falta de autoestima.
  • Temor al fracaso:  La generalización y valoración excesiva de los resultados distorsiona la realidad.  Eso sucede cuando interpretas un fracaso parcial como uno total y cuando pones el foco sólo en el resultado y no en el proceso.  Piensa que si eso no le ha salido del todo bien, nada le saldrá bien. y si además es perfeccionista, nunca nada estará lo suficientemente bien.
  • Miedo al éxito: Las personas que tienen miedo al éxito son aquellas que no creen merecedoras del mismo, y piensas que si triunfan, tarde o temprano alguien descubrirá que son un fraude. Por lo tanto, cualquier actividad que les acerque a ese éxito tienden a posponerla.
  • Miedo a la crítica:  Temen hacerlo  mal y que la gente les critique, no estar a la altura de lo que creen que los demás esperan de ellas.
  • Justificar un rendimiento mediocre: Cuando postergas algo y lo haces a última hora, si no te sale bien te escudas en el no he tenido suficiente tiempo. Esa es la excusa para no alcanzar tu nunca tu máximo potencial.
  • Miedo a la incertidumbre: A muchas personas les hace procrastinar el hecho de no saber el resultado de una acción, y por si el resultado no es bueno, no hacen nada. ¿Y si sale bien? ¿Y si pones el foco en imaginar el resultado positivo?
  • Baja tolerancia a la frustración: Son personas que se frustran rápidamente cuando las cosas se complican un poco y la realidad no se ajusta a sus expectativas. Por lo tanto, para evitar ese sentimiento, abandonan cualquier intento de actividad.

Por lo tanto, lo primero que hay que hacer para terminar con la procrastinación es reconocer qué estás evitando y la intención positiva que hay detrás, que recompensa estás obteniendo. Quizá sea tranquilidad, seguridad, aceptación, certidumbre, confianza, cierto éxito, protección, confort…

Y después, trabajar ese miedo y  encontrar otras formas de obtener esos beneficios.

Para trabajar los miedos puedes usar el registro de pensamientos que compartí para el podcast sobre autoestima, que sigue disponible en las notas. Es importante que reconozcas qué te estás diciendo para sentir ese miedo y refutar esos pensamientos de manera racional. Y por otra parte, deberías encontrar al menos 3 formas en las que satisfacer la intención positiva. Es decir, si tu con tu conducta de no tomar acción obtienes seguridad, encuentra formas de obtener esa seguridad. Puedes utilizar las  afirmaciones positivas, meditación, reconociendo tus logros, cambiando tu diálogo interno… Siéntate contigo misma, sé sincera y averigua qué hay detrás de dejar para mañana.

Una vez has averiguado la causa que hay detrás de tu procrastinación (y dicho sea de paso, te has comrpometido a trabajar) el siguiente paso es establecer qué es lo importante.

Ahora ya, hablando propiamente de trabajo, muchas veces nos cuesta tomar decisiones y marcar prioridades, sobre todo si eres emprendedora y no tienes a nadie por encima que te diga qué tienes que hacer, cómo hacerlo ni en qué plazos. Además cuando empiezas, lo común es estar sola y tener que hacerlo todo tú sola y se hace una montaña de tareas y desorganización. Viene el agobio, y como consecuencia, la procrastinación. Aplazamos las cosas importantes para hacer cosas más gratificantes.

 Pero la gente que tiene éxito es aquella que se acostumbra a hacer las cosas que los que a los que  fracasan no les gusta hacer. y eso es porque la fuerza de su propósito es más fuerte que su disgusto.

Por eso es tan importante que definas tu misión y tu visión.

La misión es tu propósito, que ya os he hablado de él. Es tu para qué, a quién ayudas y cómo ayudas, lo que da sentido a lo que haces. Es aconsejable tenerla visible para leerla cada día y recordarla, porque te servirá de motivación y te ayudará a establecer lo importante preguntándote: ¿Esta tarea me acerca a mi misión? ¿Está alineada con ella?

 Y la visión es como te ves tu en un año, en 5 y en 10 años. Qué quieres para tu vida y para tu negocio. Y de ella obtienes tus objetivos a corto, medio y largo plazo que te van a llevar a hacer esa visión realidad. 

Una vez tengas clara tu misión y tu visión, te será mucho más fácil definir la importancia de cada tarea. Algo importante es aquello que realiza una aportación a tu misión, a tus valores y a tus metas de alta prioridad.

Y dentro de las tareas importantes, las habrá urgentes y no tan urgentes. El problema es que a veces creemos que todo es urgente y nos aturullamos y agobiamos.

  • Las actividades importantes y urgentes son aquellas que requieren atención inmediata, una crisis, un problema o un proyecto cuya fecha vence pronto. Todas tenemos problemas alguna vez, pero si la mayor parte del tiempo sientes que estás apagando fuegos, revalúa la forma en la que estás gestionando tu tiempo y tu negocio, porque eso sólo te conducirá al estrés.
  • Sin embargo, las cosas importantes y no urgentes son las que más procrastinamos, y sin embargo las que más deberían ocupar nuestro tiempo. Por ejemplo planificar, hacer networking, seguir aprendiendo, crear, visializar, pasar tiempo con tu familia, tiempo para ti, para el deporte,
  • Luego estás las tareas no importantes urgentes y no urgentes. Lo no importante y  urgentes son por ejemplo algunas llamadas, mails, interrumpciones, algunas reuniones.. y las no urgentes son básicamente tareas improductivas como contestar wasaps, poner una lavadora a media mañana, consultar las noticias en twitter…

Todas son tareas que hay que hacer, pero lo ideal es que la mayoría de las tareas sean importantes pero no urgentes. Y de esa forma el resto de fugas de tiempo, energía y procrastinación se irán reduciendo porque habrás establecido medidas para impedir o reducir los problemas, aumentará tu proactividad y tu efectividad y sin duda mejorarás tus resultados.

Empieza por preguntarte que cosa o tarea mejoraría tus resultados a nivel profesional, y después pregúntate cuánto tiempo dedicas a esa actividad. A lo mejor te llevas una sorpresa.

Bueno, y después de definir tu misión, tu visión, las tareas importantes y de descubrir la intención positiva que hay detrás de tu procrastinación ¿Qué mas cosas puedes hacer?

  • Si la tarea es muy grande y te agobias porque no sabes por dónde empezar, divídela en tareas más pequeñas. Es como cuando te planteas tus objetivos anuales, luego tienes que ir plasmándolos en objetivos trimestrales y mensuales que te vayan acercando a ese objetivo. Si te agobia escribir un post para tu blog, no te vienen las ideas, no fluyes…Primero decide de qué quieres hablar, luego empieza a buscar información si la necesitas, escribe, y una vez la tengas, te será mucho más sencillo estructurar el texto y darle forma.
  • Si eres de las que trabaja en casa y eso a veces te despista y terminas dando paseos a la nevera, poniendo a Ana Rosa un rato mientas picas o pasando la escoba, quizá te resulte útil buscar otro entorno de trabajo, un sitio en el que tu trabajo se pone en modo trabajo. Hay personas que en casa tienen su espacio de trabajo separado y muy definido, no hay camas ni sofás, ni tabla de planchar, es un sitio al que sólo entra a trabajar, un despacho vamos. Pero si no es tu caso o eso no te funciona, puedes ir a cowokings. Ya hay en casi todas las ciudades y es una buena oportunidad para hacer networking, conocer gente y que te contagien su motivación.
  • Otro consejo que te doy es que empieces, por donde sea, pero que te metas en la rueda. Y que lo hagas ya. Por ejemplo, si quieres empezar a hacer deporte. No hace falta que empieces con una sesión perfecta y con todo el material. ¿No tienes nada? Sal a andar. ¿Está lloviendo? Haz unas abdominales y unas sentadillas. ¿Solo tienes diez minutos? Pues diez minutos. El objetivo es que empieces a hacer algo, que el  cerebro vaya captando el mensaje de que se acerca una nueva actividad y se ponga en modo tarea.  Igual que si tienes que preparar un curso, por ejemplo. No hace falta que cuando te pongas adelantes 2 horas de curso. Empieza, aunque sea escribiendo el título, mañana los apartados… pero empieza.
  • Otro consejo que yo uso mucho y funciona muy bien es pensar en lo peor. ¿Qué es lo peor que me puede pasar si no hago esta tarea? Por ejemplo, enviar un presupuesto: Si no envío este presupuesto hoy, quizá no consiga este cliente porque se comprometa con otra persona, es cliente no me recomendará a muchos otros posibles clientes e incluso quizá le hable mal de mi y no me recomiende. Por lo tanto, te habrás evitado esa incomodidad, pero ¿A qué precio? ¿Y si lo haces? ¿ Y esa persona te contrata, queda satisfecha y te recomienda?
  • A mi, por ejemplo, me ayuda mucho escribir lo que quiero hacer. Si no lo escribo, es mucho más probable que al final no lo haga. Puedes escribir tus objetivos semanales o mensuales o cada mañana escribir qué vas a hacer ese día. Y al final de día, revisar si lo hiciste y felicitarte si así fue. Y si no, evaluar el por qué, pero sin crítica.
  • A algunas personas, les viene muy bien establecer un horario en el que registren la cantidad de tiempo que van a dedicar a cada tarea del día siguiente. Desde el cepillado de dientes hasta subir una foto a instagram. Es una buena manera de darle a todas las actividades su lugar, ya sean de trabajo, personales, importantes, no gratificantes y gratificantes. Y por otro lado, al final del día puedes comprobar que has hecho la mayoría de cosas, y que no eres ese desastre de persona que nunca termina nada (que es una de las cosas que más nos decimos cuando hemos pospuesto una única cosa). De esa manera van adquiriendo confianza en ellas mismas.

Espero que  el podcast de hoy y los tips que te he dado en instagram esta semana, te ayuden a gestionar mejor tu tiempo y a enfrentarte a ese miedo que quiere ocultarse tras tu procrastinación. Sin duda, descubrir por qué procrastinas es una buena forma de conocerse y hablarse  a una misma para continuar con tu desarrollo personal y profesional.

¿Te ha gustado el podcast?

¡Compártelo con quién tu quieras!

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on whatsapp

¡Gracias!

La Guía de Reinvención profesional ya está en tu mail. ¡Disfrútala!