¡Hola, soy Azahara Hernández!

¡Hola, soy Azahara Hernández!

Podría presentarme en pocas palabras y decirte simplemente que soy especialista en coaching para mujeres que desean reinventar su vida. Pero tanto a ti como a mí nos sabría a poco. Sigue leyendo si quieres saber mi verdadera historia y cómo, gracias a ella, puedo ayudarte. 

Déjame adivinar.
Estás aquí porque...

Te mueves en un ambiente laboral que te hace sentir atada y atrapada. Y tu cuerpo y alma te están pidiendo ayuda.

Tu vida actual se aleja bastante de lo que soñaste de pequeña. El día a día te deprime y la frustración se apodera de ti.

Tus relaciones no te hacen sentir realizada, un mismo patrón se repite y no sabes cómo rodearte de personas que te ayuden a crecer

Tienes ideas y aspiraciones que te gustaría perseguir con la motivación y energía que tenías antes de perder esa chispa.

Déjame adivinar.
Estás aquí porque...

Te mueves en un ambiente laboral que te hace sentir atada y atrapada. Y tu cuerpo y alma te están pidiendo ayuda.

Tu situación actual se aleja bastante de lo que en su día imaginaste. El día a día te supera y la frustración se apodera de ti.

Tu trabajo no te permite sentirte realizada, aunque tú intuyes que podrías estar haciendo muchísimo más. 

Tienes ideas y aspiraciones que te gustaría perseguir con la motivación y energía que tenías antes de perder esa chispa.

Pero lo más importante es que estás aquí porque crees que esta situación no es definitiva y que está en tu mano empezar de nuevo.

Esta vez, para conseguir esa vida que tanto deseas.

Mi objetivo es darte el impulso necesario para encontrar lo que realmente anhelas y guiarte en el camino a la mujer que siempre has querido ser.

Mi historia

Dicen que somos la suma de todas nuestras experiencias.

Yo también lo creo, aunque también sé que tenemos el poder de cambiar nuestro rumbo. Hasta dónde queremos llegar y, sobre todo, cómo hacerlo es decisión propia. Mi historia (como otras tantas y, quizás, como la tuya misma) es prueba de esto. 

Así que si querías conocerme un poco mejor, prepárate, porque voy a ponerme muy personal.

¿Qué camino he atravesado hasta llegar aquí?

Nací en Valencia y, tengo que confesar, que aunque en la tierra del buen arroz se vive muy bien tuve una infancia y adolescencia algo difícil.

No te confundas, no cambiaria nada de mi vida. A pesar de que mis primeros años estuvieron marcados por la inestabilidad familiar y el bulling todo ello me ha llevado a crear la mujer que soy hoy.

Con el paso de los años se fue fabricando un millar de inseguridades en mi interior que me llevaron a desarrollar un trastorno de conducta alimentaria que no superé hasta los 20 años. 

Las ganas de ser “alguien” me llevaron a estudiar una carrera que no me gustó nada y a mudarme de país, a Irlanda, en busca de una nueva ilusión.

Por mucho que cambie el escenario había algo que no cambiaba… yo. Siempre regresaba esa sensación de desilusión y fracaso que me llevaba acompañando demasiados años.

Estaba empeñada en buscar fuera algo que me ayudara a vencer mis propias limitaciones y cultivar la confianza que tanto echaba en falta. Fue por eso que decidí tomar una decisión arriesgada ¡Ingresar en el ejercito!

Decidí que necesitaba un trabajo en el que poder sentirme útil lo antes posible.

No quería seguir esperando. Quería encontrar mi identidad y ganar seguridad en mí misma a través de mi profesión, fuera cual fuera.

Comencé la carrera militar y en seguida sentí que ser soldado no era lo mío ¡que yo valía para más! Y me prepare para ascender a sargento. Tras dos años de mucho estudio y pruebas extremadamente duras ¡lo conseguí!

Al principio, pensé que un cargo militar me daría toda esa fuerza que echaba en falta, que por fin me sentiría «en mi sitio». Aunque lo cierto es que con el tiempo volvió ese sentimiento, una mezcla de pena y nerviosismo. No encontraba mi lugar, me faltaba algo y fui perdiendo de nuevo seguridad en mí misma.

Ahora lo veo claro, seguía queriendo conseguir que lo de fuera cambiara lo de dentro y no funciona así

Seguí varios años intentando callar esa voz,  que chilla desde dentro, con todo lo que podía: me casé, me fui de misión a Iraq, estuve de voluntariado en Perú y la India… Incluso atenué mi luz para encajar y ser como el resto.

Lo peor es que por ese motivo deje de verme a mí misma.

Me sentía atrapada, desmotivada y agotada.

Me di cuenta de que en mi vida no se reflejaban de ningún modo mis valores. La mujer que que quería llegar a ser y la mujer que era no encajaban.

Entonces pasó. Por fin empecé a buscar dentro de mí las respuestas a todas las preguntas que llevaban demasiado atormentándome. Me di cuenta que ese sentimiento que pesaba tanto por dentro era yo misma echándome de menos.

Aquello que tanto anhelaba era mi compañía, mi luz, mi confianza y mi instinto. Me aferré a mí misma como si hubiera vuelto a nacer y tengo que reconocer que el autoconocimiento fue quién me guió en todo este camino.

Cuando me permití ser yo misma volví a enamorarme de mi trabajo ¡y de mi vida! Tome las decisiones que me hacían ser feliz sin miedo. Me divorcie, me cambie de ciudad y le di un nuevo significado a mi trabajo. Descubrí que en él podía servir de guía a mis soldados, inspirarles y ayudarles a explotar todos sus talentos.

Confiar en la vida hizo que encontrará mi pasión: ayudar y guiar.

Conocer el coaching, estudiarlo y practicarlo le dio la vuelta a mi vida por dos razones:

La primera razón fue que el coaching me permitió hacer las paces conmigo misma, por fin.

Entendí que, con la mentalidad y las herramientas adecuadas, podía ver soluciones donde antes solo veía excusas y obstáculos. Me ayudó a dejar atrás una vida que me hacía pequeña e insegura para construir, poco a poco, la vida que deseaba y que me permitía desarrollarme al completo.

¿Y la segunda? Entendí que una de mis misiones es ayudar a otras mujeres a sentirse más completas y dichosas.

Cuando alguien pasa de sentirse insignificante y atrapada en una vida gris a apostar por sí misma y revolucionar su futuro asimila las técnicas reales para materializar ese cambio. Conocimiento que otras personas atravesando esa situación querrían conocer y más aún si vienen directamente de alguien que ha atravesado tu mismo sendero.

Era hora de pasar a la acción. Me formé y trabajé con todas mis fuerzas… El resultado lo tienes aquí.

Esta es mi historia, pero también puede ser la tuya, si tú quieres.

Hoy puede ser el día en el que tú también decidas pasar a la acción.

Ahora que nos conocemos un poco mejor, ¿cómo puedo ayudarte?